Editorial Roca, 2012.
A la espera de fecha de publicación de la segunda parte en español (en inglés, en febrero de 2013).
¡Por fin! Lo he terminado… Y
ahora quiero más, pero creo que me toca esperar (aunque poco, espero). Os
cuento:
La Tierra ha sido destruida. Años después de las detonaciones, Pressia cumple 16 años y ha de unirse al ejército de la ORS. Decide esconderse, pero ante la posibilidad de que la descubran huye de su casa dejando a su abuelo, su única familia. Pressia dará con un grupo de rebeldes que se reúnen cada cierto tiempo para hablar del Antes y compartir sus recuerdos, en esas reuniones conocerá a Bradwell, un chico luchador que se ha criado solo y cuestiona todas y cada una de las cosas que llegan a sus oídos.
Paralelamente, Perdiz, un chico
que ha crecido y vivido en la Cúpula, un lugar creado artificialmente antes de
las detonaciones, ajeno a la verdad y a la vida de los Miserables, planea
escapar para ir en busca de su madre, pensando que, al contrario de lo que le
habían dicho siempre, ella estaba viva y había dejado pistas para que la
encontrase.
Los tres coincidirán y, a partir
de ese momento, vivirán historias de todo tipo, sufrirán y tendrán esperanza,
conocerán la verdad y la mentira… En una novela fantástica.
Esta novela, de ficción, es una
distopía perfecta e intrigante que te mantiene pegado a las hojas en todo
momento. Original por sus personajes, por el trasfondo de la historia, el por
qué que hace que el argumento tenga vida propia. Sin embargo, es un tema que
está muy de moda hoy en día en la literatura juvenil aunque, personalmente,
cada vez me gusta más.
Se trata de una de las pocas
veces que podemos hallar personajes imperfectos, no tienen “defectillos”… Los “miserables”,
como los llaman en la cúpula, debido a las detonaciones, han sufrido la fusión
de sus cuerpos con objetos de tipos muy diversos, e incluso con personas. La
protagonista, Pressia Belze, tiene su mano fusionada con una muñeca, la que sostenía
en el momento de la explosión. Bradwell tiene pájaros en la espalda… Ventanas,
ventiladores, ruedas… ¡Bebés! Todo puede pasar. Los puros, sin embargo, a pesar
de ser gente sin problemas de ese tipo, incluso pueden llegar a provocarnos un
poco de rechazo, estando como estamos inmersos en un mundo de personas con objetos
extraños como partes del cuerpo- es eso que llaman empatía-.
Se trata de una historia con un
argumento que no sólo tiene un brazo o dos, sino múltiples, van apareciendo
cosas según avanzamos en la historia, ideas que al final del libro van quedando
perfectamente selladas. Quizá, aunque es algo a apreciar el gran dinamismo de
la narración- también se debe al continuo cambio de narrador y, por tanto, de
perspectiva-, sea en este punto donde podamos encontrar un fallo, y es que
puede llegar a ser engorroso estar en el centro de semejante tormenta de ideas.
Quizá nos choque al principio ese
ambiente desolador, desastre absoluto, pobreza, basura, destrucción… Los
colores gris y marrón son el leitmotiv de la acción. Pero- si lo leéis estaréis
de acuerdo conmigo- eso es lo que le da verdadero valor a esta novela, eso es
lo que le permite ponerse la etiqueta de “nuevo” u “original”.
A pesar de la gran movilidad de
la historia, como en todo libro hay momentos aburridos, con menos acción y poco
gancho, pero lo compensa muy bien una vez pasadas esas POCAS páginas aburridas.
Las últimas doscientas cincuenta páginas son trepidantes, no os permitirá despegaros
del papel ¡ni para dormir!

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