jueves, 24 de enero de 2013

Puro, Julianna Baggott.

Puro, Julianna Baggott. 
Editorial Roca, 2012.
A la espera de fecha de publicación de la segunda parte en español (en inglés, en febrero de 2013).


¡Por fin! Lo he terminado… Y ahora quiero más, pero creo que me toca esperar (aunque poco, espero). Os cuento: 


La Tierra ha sido destruida. Años después de las detonaciones, Pressia cumple 16 años y ha de unirse al ejército de la ORS. Decide esconderse, pero ante la posibilidad de que la descubran huye de su casa dejando a su abuelo, su única familia. Pressia dará con un grupo de rebeldes que se reúnen cada cierto tiempo para hablar del Antes y compartir sus recuerdos, en esas reuniones conocerá a Bradwell, un chico luchador que se ha criado solo y cuestiona todas y cada una de las cosas que llegan a sus oídos.
Paralelamente, Perdiz, un chico que ha crecido y vivido en la Cúpula, un lugar creado artificialmente antes de las detonaciones, ajeno a la verdad y a la vida de los Miserables, planea escapar para ir en busca de su madre, pensando que, al contrario de lo que le habían dicho siempre, ella estaba viva y había dejado pistas para que la encontrase.
Los tres coincidirán y, a partir de ese momento, vivirán historias de todo tipo, sufrirán y tendrán esperanza, conocerán la verdad y la mentira… En una novela fantástica.
Esta novela, de ficción, es una distopía perfecta e intrigante que te mantiene pegado a las hojas en todo momento. Original por sus personajes, por el trasfondo de la historia, el por qué que hace que el argumento tenga vida propia. Sin embargo, es un tema que está muy de moda hoy en día en la literatura juvenil aunque, personalmente, cada vez me gusta más.
Se trata de una de las pocas veces que podemos hallar personajes imperfectos, no tienen “defectillos”… Los “miserables”, como los llaman en la cúpula, debido a las detonaciones, han sufrido la fusión de sus cuerpos con objetos de tipos muy diversos, e incluso con personas. La protagonista, Pressia Belze, tiene su mano fusionada con una muñeca, la que sostenía en el momento de la explosión. Bradwell tiene pájaros en la espalda… Ventanas, ventiladores, ruedas… ¡Bebés! Todo puede pasar. Los puros, sin embargo, a pesar de ser gente sin problemas de ese tipo, incluso pueden llegar a provocarnos un poco de rechazo, estando como estamos inmersos en un mundo de personas con objetos extraños como partes del cuerpo- es eso que llaman empatía-.
Se trata de una historia con un argumento que no sólo tiene un brazo o dos, sino múltiples, van apareciendo cosas según avanzamos en la historia, ideas que al final del libro van quedando perfectamente selladas. Quizá, aunque es algo a apreciar el gran dinamismo de la narración- también se debe al continuo cambio de narrador y, por tanto, de perspectiva-, sea en este punto donde podamos encontrar un fallo, y es que puede llegar a ser engorroso estar en el centro de semejante tormenta de ideas.
Quizá nos choque al principio ese ambiente desolador, desastre absoluto, pobreza, basura, destrucción… Los colores gris y marrón son el leitmotiv de la acción. Pero- si lo leéis estaréis de acuerdo conmigo- eso es lo que le da verdadero valor a esta novela, eso es lo que le permite ponerse la etiqueta de “nuevo” u “original”.
A pesar de la gran movilidad de la historia, como en todo libro hay momentos aburridos, con menos acción y poco gancho, pero lo compensa muy bien una vez pasadas esas POCAS páginas aburridas. Las últimas doscientas cincuenta páginas son trepidantes, no os permitirá despegaros del papel ¡ni para dormir!


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